"(...)Tengo 42 años y llevo haciendo pesca submarina desde los 16, así que como decimos los gallegos " xa choveu". Empece a pescar cuando las competencias de vigilancia las tenía la antigua comandancia de marina, en aquellos tiempos no nos hacían ni caso, pasaban por delante tuya con la patrullera y eras como algo exótico para ellos, nunca tuve ningún problema con ellos. En aquella época incluso la relación con los profesionales era buena. Recuerdo cuándo hacías una buena pescata te decían que "bo peixe", te dejaban a tu bola. Más tarde vinieron los de la Xunta, con la exigencia de la licencia (Mi primera licencia duraba cinco años, sin certificado médico, ni federativa, ni na de na). Nos pararon un día a mi y a mi compañero, y no para pedirnos la licencia ni nada, simplemente nos dijeron que estamos en zona de paso de barcos y que por favor tuvieramos cuidado.
Después comenzó la presión de las cofradías y acotamiento de las zonas de marisqueo, es decir el parcelamiento o privatización del mar. Los dueños, los cofrades mayores del reino, la mayoría ex-furtivos, se dedicaban a cuidar su feudos como señores nobles que le habían concedido tierras por su servicios. La argumentación manida y patética que tanto se emplea para defenderlos era "é o pan dos nosos fillos". Así comenzó la época de persecución de los pesca-sub. Me iba a pescar, si veía profesionales en la zona, me cambiaba para no aguantarlos. Ahora no los puedo ver y creo que el sentimiento es mutuo. Creo que vamos a ser los primeros que nos echen del mar, los siguientes los cañeros y por último los de la 7ª lista que ni siquieran pescan. Por ejemplo la presión que ejerce la cofradía de la Isla de Arosa para impedir que los barcos se acerquen al Areoso es lamentable pero seguramente dentro de algún tiempo lo conseguiran. La Xunta ya se lo concedio a varios cofradías, Aguiño, Lira, etc.
Lo único bueno que se puede extraer de todo esto es que como siga la cosa así lo mejor que se puede hacer es transformarse en furtivo porque sino los haces tú, te autoconvierte la ley.(...)"
in http://www.pescasub.com/
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"DE PROHIBICIONES, VEDAS, COTOS, FURTIVOS Y OTROS DEMONIOS
Desde hace unos años vengo teniendo la sensación y la confirmación, que todas las cosas que me gustan están prohibidas, acotadas o vedadas. Esto puede sonaros a cachondeo, pero los allegados y marginales sabéis de lo que hablo.
Un día te levantas y lees en la prensa que hace falta licencia para pescar a caña, otro que se prohíbe la recolección de tal molusco, otro que quieren prohibir la cetrería.
Pero en qué mundo vivimos???? Las administraciones asesorados por gentes con intereses propios, no dudan en recortar año tras año mis libertades y las de muchos, con leyes que para nada resultan efectivas.
Hacer oídos sordos al problema del plumbismo, fruto de la munición de plomo que ingieren las poblaciones de rapaces, de las muertes por electrocución de avutardas, de la pérdida de sus hábitats por la construcción desmesurada entre otras. Es lo suyo, a la vez que prohibir, acotar, vedar.
Mientras, se restringe la pesca submarina a zonas de gran riesgo por estar el mar la mayoría del año con unas olas, que ni Kelly Slater se mete, para que nos muramos. Pero miramos con buenos ojos la actividad en nuestros puertos de la flota coreana, de esas redes kilométricas de arrastreros y barcos de cerco. De los palangreros. Es respetado y escuchado el cazador de escopeta; mientras el pobre cetrero tiene que andar como las putas, escondido, pues el colectivo de turno le tilda de ya ni sé qué cosas han llegado a decir en Lanzarote.
Existe sistema más selectivo que la pesca submarina o que la cetrería?
Hay un arte que me gusta mucho y que respeto profundamente, en general respeto todas las modalidades de caza y pesca siempre que se cumplan una serie de requisitos; pero el silvestrismo, y las técnicas de las que se sirve, parecen ser cuestionadas y miradas con lupa, cuando sus aficionados, capturan en vivo y liberan muchos ejemplares. El resto los mantiene por sus facultades para el canto entre otros aspectos. Pues bien, Valencia, patria de estos habitantes mirados con lupa por su extraña afición, permite fumigaciones aéreas para los cítricos, que matan miles de ejemplares en cada una de ellas, visto esto que digo con mis propios ojos de mirar. Y luego pillan al abuelete de turno, con su nieto, legándole un patrimonio cultural, una forma de comunión con la naturaleza y lo empapelan, tanto que se le quitan hasta las ganas de tener un puto jilguero. Y claro, el nieto, lejos de entregar su tiempo de ocio al silvestrismo, acaba por desconocer el arte de manos de su abuelo y se entrega a la papiroflexia del tabaco aliñado, en la placita del pueblo.
Nunca he entendido como se puede acotar un rio, que corre libremente, y menos aún que se permita pescar en cotos, cotos en los que hay que pagar, pero esto qué es???
A ver si lo entiendo, resulta que un tramo de rio está acotado, si eres del grupo que se puede permitir el lujo de pagar licencias, puedes pescar, si no, no. Pero acaso los ríos, el mar, no son de todos?
Se puede cazar, pero si usas escopeta, hurón y perro, como en Lanzarote, pero no si eres cetrero.
Muy lógico, sí señor.
La mayoría de las modalidades a las que me refiero, son de un valor cultural único, que veo como se pierden, y hasta han logrado calificarlas de innobles, furtivas y otras cosas peor. Para ello la prensa y esos que se hacen llamar seprona, son únicos, poniéndose medallas por pillar a un furtivo de jilgueros o a un cetrero con un conejo, y haciendo noticia de ello, creando una pseudoconsciencia de lo prohibido entre el público del asfalto.
Muy tontos hemos de ser para que nos logren convencer que la ausencia de pesca se debe a la pesca submarina, que la escasez de salmones es debida a la pesca deportiva, que la desaparición de las rapaces es por la cetrería(que todas sus aves vienen de cría en cautividad), que los atunes por la flota artesanal.
Luego vemos la mala gestión que las administraciones hacen de los recursos y de los dineros de todos, como el veneno hemorrágico que fue distribuido a diestro y siniestro para controlar el boom poblacional del topollilllo, que por otro lado parece ser que puede atender a un fenómeno cíclico. Este veneno cambó las poblaciones de liebres al presentarlo en forma de grano impregnado, y sembró la discordia entre los galgueros(otra modalidad que respeto profundamente y que siempre sale en la prensa a las malas) y la administración.
El demonio que mitiga y pretende anular a nuevas generaciones.
Interpreto muchas de las cosas como amenaza, pero a la que más le temo; es a la mal intención con la que pretenden adormecer y aniquilar un gen que la natura lleva varios millones de años forjando. Debo decir que Bambie, tiene gran parte de culpa. Este inocente film, igual que todos los de la factoría, está plagado de mensajes subliminares y convencido estoy que ha logrado crear en el mundo occidental una mala y errónea visión del cazador y la caza. El que mató a la madre de Bambie, no era ningún hijoputa, lo hubiese sido, si en lugar de a su madre, hubiera matado a Bambie. Y qué me dices de los que explicaron el entrecortado ciclo de la vida en el rey león. Los mismos que pretendieron hacernos creer que un cachorro de león crece comiendo insectos y gusanitos. El fuego ancestral de la caza, el atávico, ese que lleva millones de años encendido y que algunos sentimos que nos arde dentro, no lo pueden apagar, ni darnos sucedáneos en forma de jueguecitos bélicos. Por ello y al estilo de las últimas 24 h. digo: Que se joda Bambie y su madre, que se joda Walt Disney y su puta factoría de manipulación infantil y maniqueísmo. Que se joda Barbee, Matul y el mundo perfecto de color rosa chicle. Que se joda Emilio Aragón y su médico moralista de familia ideal. Que se joda el payaso de McDonald, que se jodan los que pretenden que coma soja. Que se joda Jana montana, High school musical y sus secuelas. Que se joda los que mira quien baila. Que se jodan los que niegan que la carne y la caza nos hayan hecho como somos hoy. Que se jodan Nintendo, wi, xbox y supermario bros. Que se jodan Timón y Pumba el rey león y play anestesiòn. Que se joda la industria del excedente de cereal y el gallo de los Korn flacos, que cene fibra tu puta madre. Que se jodan los que niegan y renuncian al placer de comer, que se joda la pasarela Cibeles y los cánones de belleza impuestos por cuatro enemigos de la mujer . Que se jodan!!!
Soy hasta partidario de la caza de ballenas, si, si, pero con dos cojones, como antaño, nada de barcos con sonar, ni radar, ni imágenes vía satélite, ni arpones disparados por cañones de dinamita, ni grúas para subir la ballena ni nada de la industria.... a lo indio, con arpón de mano, barcaza a remos, como se hacía en el País Vasco, hasta no hace mucho y en Madeira.
Si todas las cazas fueran así, otro gallo nos cantara y habría ballenas y de todo para todos. Ahora parece que tenemos que sentir vergüenza por haber tenido historia ballenera. Y Siempre se mira a Japón, pues también en Europa, esa del norte, esa civilizada que no hace ruido y se acuestan a las nueve, que apuntan en un libro el consumo de alcohol familiar, esas Finlandia son de la industria ballenera y perdida su tradición, de pesca artesanal, siguen peleando por sus cupos de cetáceos.
Como cazador y recolector que me considero, de verdad que me preocupan seriamente todas las restricciones y prohibiciones que veo, ello me ha llevado a ser el furtivo número uno en Lz.pero sin orgullo por ello, siempre tras la lucha por la regulación y aportando posibles soluciones y alternativas y no quedando más remedio, me dije furtivo y a mucha honra. Ya para finalizar deciros que le he encontrado sentido a aquella frase del maestro, con la que concluía su mejor obra, la biblia..."no es sólo un modo diferenciado de caza, si no el arte que ha llevado al hombre a la más profunda y bella alianza con el animal, por ello, hermano halconero, cuando una vez más, ave al puño, al amanecer salgas, en busca de esa pieza que siempre parece la primera y en verdad puede ser la última, piensa, que en tu emoción palpitan y perviven cien mil años de poderosos cazadores".
Lo de que siempre parece la primera y en verdad puede ser la última, ya sé por dónde iba. No quiero terminar mis días paseando por un parque aséptico, de árboles clónicos y flores esterilizadas para que no produzcan polen, que se jodan las legiones de futuros alérgicos, que hubieran salido más al campo y se hubieran inmunizado!!!! No quiero dar de comer a patos ni palomas seleccionadas y vacunadas, aptas para parques y viejos. No quiero ver mis botas ni mis cañas guardadas. No quiero pertenecer a ningún club de la tercera edad, ni grupo de folklore. Quiero poder mear y coger las setas donde me dé la gana. Bañarme, nadar desnudo. Sentir que la fauna me teme, que sepan que ha llegado la alimaña Poder tirar piedras y atizar con vara las ramas de los árboles. Para mi vejez: un bastón, buen opio, un azor español que bien valga toda Castilla, perro lebrel y otro trufero, un terruño con viejas cepas, amigos con los que beber el vino joven y a ti, Quintanilla, que me aguantes mis berrinches cuando la guardia civil toque a la puerta, pues tengan las sospechas que asilas a un viejo furtivo."
Ale Supertramp
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"Yo pescador submarino
Últimamente, la pesca submarina se ha visto amenazada por un sector de población que, esgrimiendo la bandera de un ecologismo más que dudoso, ha hecho temblar el equilibrio deportivo de esta actividad y, con unos argumentos muy lejos de ser científicos, han provocado una reacción negativa del gran público hacia la pesca submarina.
Esta amenaza se ha hecho patente por algunos acontecimientos que pueden marcar el futuro de nuestra actividad, como son, por poner algún ejemplo, la prohibición del Campeonato Mundial de Pesca Submarina que, en un principio, había de celebrarse en aguas del “Cap de Creus” en verano de 1992, así como algunas restricciones en lo que se refiere a zonas y especies a capturar en las competiciones regionales.
Es por ello que yo, pescador submarino, ante estas agresiones sin fundamento, y ante la falta de un conocimiento real de este deporte por parte del gran público, me veo en la necesidad de exponer una serie de hechos para defender la práctica de la pesca submarina, tan legítima como lo es la misma naturaleza del hombre, en lucha constante con el medio que le rodea.
La pesca submarina consiste en la captura de peces en su medio natural. El deportista que trata de capturar a su presa, lo hace sumergiéndose bajo el agua limitado por sus propias capacidades físicas, es decir, sin la ayuda de ningún aparato de respiración autónomo.
Todo ello bajo una reglamentación, tanto legal como deportiva. Que hacen que sea una práctica totalmente controlada.
Esta actividad se realiza en contacto con el medio natural, recordando la constante lucha que el hombre ha mantenido contra el medio en que vive, con el fin de obtener alimento. Así la podemos considerar como una práctica totalmente ecológica, ya que permite al deportista disfrutar del contacto directo con la naturaleza, en plena armonía con el medio, con el fin de conseguir directamente las riquezas que el mar nos ofrece, de la misma forma que lo hacían nuestros antepasados.
Pero, ¿por qué, dirían algunos “ecologistas” confesos, se hace necesaria la captura de los peces? ¿No podemos disfrutar de la misma manera sin necesidad de capturarlos?
Para el profano, ésta podría ser una alternativa válida, pero para los que practicamos la pesca submarina, la respuesta no se corresponde a esta opción. A pesar de que, en gran medida, el simple contacto con el medio marino es lo que realmente nos gratifica, el hecho de realizar la captura de una pieza representa una culminación al realizar una acción física y técnica con un elevado grado de perfección. Esto, como en cualquier otro deporte, es motivo de satisfacción personal y premia un trabajo bien hecho, que ha significado toda una preparación y, en definitiva, toda manera de vivir. Queda lejos de todo esto la supuesta morbosidad y sadismo que los profanos consideran que existe en el momento de realizar la captura de una buena pieza.
El deportista que consigue este éxito no merece ser tratado de criminal, como lo es en muchos casos. Merece reconocimiento y, por qué no, admiración, dadas las características de su deporte.
Deberíamos pensar que el deportista desarrolla su actividad en un campo de acción muy limitado, atendiendo a sus posibilidades físicas. Por ello, se encuentra en desventaja ante sus posibles presas, que desenvuelven en su propio medio. Entendemos pues que, en estas condiciones, la captura de una presa es toda una proeza.
Y debemos recordar que las capturas siempre tienen como fin la alimentación humana.
¿Qué medio existe más ecológico, insisto, que la obtención directamente de la naturaleza del alimento, lejos de los actuales sistemas desnaturalizados?
Otro aspecto que debemos aclarar es el tema de la protección de las especies. Si bien en el caso de la caza terrestre, es necesaria la prohibición de capturar determinadas especies en peligro, y el establecimiento de determinadas vedas según la época del año, en pesca submarina esto no puede aplicarse según la misma regla de tres.
En primer lugar, si comparamos la extensión de mares y océanos con el limitado campo de acción del pescador submarino (una determinada franja de la zona costera litoral), se comprende el poco impacto que ejerce sobre el medio. Es difícil creer que una especie pueda entrar en peligro de extinción por culpa de esta actividad, dada la extensión de su hábitat natural.
Lo que sí es fácilmente creíble, aunque reconozco no poseer los argumentos científicos que lo demuestren, es que determinadas especies, al verse molestadas en su primitivo hábitat natural a poca profundidad (no sólo por los pescadores submarinos), han variado ligeramente sus costumbres, aumentando la profundidad donde desarrollaban sus actividades. Y esto está muy lejos de la extinción de cualquier especie. Por otra parte, debemos considerar que existe una importante limitación, impuesta por el mismo medio, que podemos considerar como veda natural: la profundidad. El pez, al encontrarse en peligro, opta por buscar mayores profundidades, a las que el hombre no puede sumergirse en apnea.
También podemos considerar como veda natural la que resulta de las limitaciones impuestas por el clima y la meteorología, que condicionan, llegando incluso a imposibilitar, la pesca submarina.
Hasta aquí he querido exponer una serie de argumentos apoyando la práctica de la pesca submarina por sí misma. Me preocupa ahora hacer reflexionar a los atacantes de la pesca submarina sobre su actitud. Particularmente siempre he pensado que el hombre es malo por naturaleza, y para darse cuenta de ello sólo nos basta echar un vistazo a la situación en el orden mundial. Y eso, de alguna manera, justifica muchos de los hechos que quiero criticar.
El principal hecho, y que rechazo con todas mis fuerzas, aunque sólo sean unas fuerzas morales, es que se realicen afirmaciones sin que exista un fundamento científico que les dé apoyo, y que estas afirmaciones se hagan con ánimo destructivo. ¿Cómo se puede asegurar que la pesca submarina es la culpable de la desaparición de alguna especie marina, sin una base o trabajo científico previo? Y mucho menos atendiendo a la extensión del medio marino, que he mencionado.
Personalmente, aquéllos que realizan estas afirmaciones, biólogos en muchos casos, bajo la bandera de un ecologismo mal entendido, no me merecen, ni como personas ni como profesionales, ningún tipo de reconocimiento.
Entiendo, por otra parte, que por motivos de ética personal, se elija no practicar una actividad, a la que no se da soporte, y que incluso se rechace. Pero querer impedir su práctica a otras personas, me parece una actitud poco reflexiva, intolerante y con tendencias dictatoriales. Sería como si nosotros, pescadores submarinos, quisiéramos prohibirles la compra de peces en las pescaderías, invocando aquel refrán popular que reza “quien quiera peces, que se moje el culo”. En una sociedad civilizada existen diferentes actitudes que deben respetarse, siempre y cuando no representen un peligro. La voluntad de un sector no puede representar nunca una imposición para otro. Pero no quisiera entrar en una exposición de este tipo.
Lo que pediría es la voluntad de comprensión y cohabitación por parte de la gente que ataca nuestra actividad y quisiera dejar claro que la práctica de cualquier actividad deportiva es una opción personal que debe respetarse en todo momento. Y más aún cuando esta práctica, la pesca submarina, es la madre de donde nacieron las demás actividades subacuáticas.
Otro tema que debería quedar claro es la de los nuevos profesionales del turismo subacuático, que, al fundamentar sus fuentes de ingresos en los escafandristas que visitan determinadas zonas submarinas, ven amenazada sus empresas, creyendo que la práctica de la pesca submarina en zonas “de su propiedad” hará disminuir la fauna autóctona y consecuentemente el atractivo de esta zona, cosa que sería muy discutible. La solución debe pasar por la regulación y la búsqueda de alternativas, pero nunca por el ataque acérrimo y sin fundamentos.
Finalmente, quisiera hacer referencia a los argumentos en defensa de esta actividad deportiva comparando su impacto respecto a otros problemas realmente graves, aunque sólo brevemente, ya que mi objetivo era dejar claras las características de la pesca submarina, y defenderla en función de sus elementos diferenciales. Comparar la pesca submarina con otros tipos de pesca puede ser peligroso. Entraríamos en un debate complejo. De todas maneras, me lanzo a apuntar algunos aspectos.
La pesca submarina puede considerarse el más racional de los sistemas de pesca, ya que el deportista captura los peces de uno en uno, enfrentándose a ellos en su propio medio, incluso seleccionándolos, pescando solamente los que presentan un interés determinado, aquéllos que ya están en edad adulta y ya han tenido la oportunidad de reproducirse. Si esto lo comparamos con los sistemas de pesca tradicional y más aún, con los sistemas industriales modernos, veremos el insignificante impacto que representan las capturas de los pescadores submarinos de una determinada zona frente a las capturas que puede realizar, por ejemplo, una sola embarcación de arrastre en una sola jornada.
Si lo contemplamos desde el punto de vista de la ética del deportista que se enfrenta al pez bajo el agua, hay una clara desventaja por la inferioridad de sus condiciones físicas. Esto se contrapone claramente con los demás sistemas de pesca, profesionales o deportivos, que representan una trampa para el pez, sin enfrentarse directamente a él en su propio medio y sin correr ningún tipo de riesgo.
Para terminar, mencionaré el impacto sobre el medio marino de otros hechos, como son los vertidos de residuos industriales, las mareas negras, los colectores de vertidos urbanos, las explotaciones irracionales, la pesca furtiva con escafandra autónoma... todo esto sí que provoca un irreparable impacto a la totalidad de la fauna y flora marinas, y consecuentemente sobre la humanidad.
Yo, pescador submarino, dudo mucho que mi práctica y la de mis compañeros perjudiquen a nuestro amado mar.
Y tú, ¿qué opinas?"
by Toni "Antonisal" in www.lapescasubmarina.com
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| From: | xxxx (xxxx@xxxxxx.xxx) |
| Sent: | 11 September 2013 14:24:33 |
| To: | marprivatizado@gmail.com |
Comparto el estar totalmente en contra de la privatización de un mar que en principio debería ser de todos y de cada uno de los españoles y que los Gobiernos, autoridades administrativas, fuerzas y cuerpos de naturaleza civil o militar deberían garantizar frente a intereses, dudo que legítimos de unos pocos, pero con poder de convocatoria que no tiene el ciudadano de a pié.
La política (asalariada) que todo lo corrompe en su propio beneficio, ha hecho de la excepción, regla y de lo público usufructo de unos pocos pero que hacen mucho ruido.
Vivir del mar sería bien distinto, si al mar se le diese el mismo tratamiento que se le da a la tierra y a sus gentes y asumiesen, como hacen los agricultores y ganaderos los riesgos que ellos asumen y no jugasen con las cartas marcadas de quienes gozan de la discriminación positiva a cambio que cargarse los derechos y el interés general de los demás ciudadanos.
Los que verdaderamente esquilman ese mar cada día mas privatizado, por un puñado de votos que mantenga caliente el culo del político de turno y sus prebendas, no es precisamente la capacidad pulmonar de un apneista o los anzuelos de una línea. Son los llamados así mismos profesionales, con sus modernísimos barcos preñados de la mas alta tecnología, con sus potentes motores, artes esquilmadoras y aniquiladoras de todo lo que pueden arrebatar, materiales indestructibles que tiran sin pudor ni complejos a ese mar que les da de comer y por el que, a cargo de los impuestos que pagamos los que pretendemos tan solo disfrutar y no arrasar, sufragamos sus barcos, artes, vedas, paros biológicos, combustible y privilegios arcaicos como los de reinos de taifas que son las "democráticas cofradías"